Una mentira, un castigo, es nuestro trato. Casi siempre le digo la misma porque hace que me sujete contra él de una forma que parece como si fuésemos un sólo cuerpo. Le digo que le amo entre gemidos y carcajadas y eso hace que algo en él se encienda porque sabe que miento que sólo le busco por lujuria y placer.
Y me llama zorra puta, su puta, y yo me hago la ofendida sabiendo que es verdad, que no tengo pudor, no cuando se trata de él, que si él me pide de espaldas, sentada o contra la pared yo no pongo resistencia. Que mis piernas saben cómo enredarlo, cómo hacerle una encerrona ante la cual él ponga toda su debilidad para no escapar.
Yo marco el ritmo y él le sube la intensidad, uno, dos, tres, un nuevo movimiento, una sensación nos golpea, nuestros cuerpos han descubierto una nueva hilera de placer y me dejo ir y venir. Le gusta que yo tome el control, pero le vuelve loco cuando soy ligera como pluma y puede pintarme el placer de mil maneras distintas, cuál artista plasmando su obra en un lienzo, y le muerdo y le rasguño, como gata en celo y me trepo y me bajo, y lo agarro y lo beso, y lo hundo y lo suelto. Así pasamos las noches yéndonos y viniéndonos, sabiendo que al día siguiente nos toca fingir que deseamos a otras personas, que deseamos algo más que este infierno.
Lys Crux💫
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